Calidad del gasto público en el Gobierno Regional de Loreto

Mario Andre López Rojas

La actual y también la anterior gestión (periodos 2011-2014 y 2015-2018, respectivamente) del Gobierno Regional de Loreto (GOREL) siempre se han preocupado de resaltar y publicitar que en determinados momentos, Loreto fue y es la región que registra el mayor porcentaje de ejecución del gasto público. Entonces surge la pregunta: ¿Eso es bueno o malo? Definitivamente sería bueno si dicha ejecución del gasto es eficiente y de calidad.

En aras de aproximarnos a una evaluación sobre la calidad del gasto de estos dos periodos de gobierno, revisemos algunas cifras sobre la tan publicitada ejecución del gasto público por parte del GOREL.

Como podrán observar en el cuadro 01, la gestión verde en el periodo 2011-2014 acumuló un PIM de S/ 5 135 millones para gastos totales, de los cuales ejecutó S/ 4 693 millones; es decir, en promedio ejecutó el 91.3% de su presupuesto por año. Mientras que, la gestión naranja (periodo 2015-2018) acumula a la fecha un PIM de S/ 5 975 millones (dicho monto aún puede variar en lo que resta del año); asimismo, como aún el año 2018 está en marcha, para sus tres primeros años de gestión, en promedio, ha ejecutado el 91.9% de su presupuesto por año. De esa manera, a la fecha, la actual gestión ha dispuesto de un PIM superior a la anterior gestión en S/ 840 millones y reporta una ligera mayor tasa de ejecución (0.6 puntos porcentuales); además, si solo nos fijamos en el devengado, desde el año 2015 a la fecha y aún por ejecutar lo que resta del año, la actual gestión ya gastó S/ 4 783 millones, es decir S/ 89 millones más que la anterior gestión.

Con todo lo anterior es de suponer que la actual gestión, al tener mayor presupuesto para gastos totales y mayor ejecución del mismo con respecto a la anterior gestión, ¿viene haciendo mejor las cosas?, veamos: de los S/ 4 783 millones que ha gastado la actual gestión, solo el 14% se ha destinado para inversiones (adquisición de activos no financieros), un porcentaje demasiado pequeño considerando todas las necesidades que agobian a la región Loreto; mientras que, la anterior gestión destinó el 28% de su gasto a inversiones. Aquí habría que hacer una aclaración, ese 28% incluye la nefasta obra del PTAR, que para el periodo 2011-2014 corresponde S/ 532 millones; excluyendo ese monto, el 28% se convierte en 18%, que también es una tasa bastante baja. Esto se debe a que la mayor parte del presupuesto del GOREL se destina a gasto corriente, lo cual solo impacta en el corto plazo y no genera mayor valor agregado.

Por otro lado, si nos centramos solo en el gasto en activos no financieros (inversiones), como podrán observar en el cuadro 02, la gestión verde en el periodo 2011-2014 acumuló un PIM de S/ 1 560 millones, de los cuales ejecutó S/ 1 276 millones; es decir, en promedio ejecutó el 82.1% de su presupuesto por año. Mientras que, la gestión naranja (periodo 2015-2018) acumula a la fecha un PIM de S/ 1 036 millones (dicho monto aún puede variar en lo que resta del año); asimismo, como aún el año 2018 está en marcha, para sus tres primeros años de gestión, en promedio, ha ejecutado el 75.5% de su presupuesto por año. De esa manera, a la fecha, la actual gestión ha dispuesto de un PIM inferior a la anterior en gestión en S/ 524 millones y reporta una menor tasa de ejecución (6.6 puntos porcentuales); además, si solo nos fijamos en el devengado, desde el año 2015 a la fecha y aún por ejecutar lo que resta del año, la actual gestión ya gastó S/ 714 millones, es decir S/ 562 millones menos que la anterior gestión. Obviamente, que si excluyéramos los S/ 532 millones gastados en el nefasto PTAR, el análisis sería distinto; al punto de que la actual gestión superaría a la anterior en tasa de ejecución (75.5% versus 72.4%), con montos casi similares de inversión.

Entonces, si entramos en el juego de detallar y excluir algunos de los gastos e inversiones, el análisis se vuelve bastante subjetivo; por lo tanto, mejor vayamos a lo concreto: analicemos como cambiaron algunos de los indicadores económicos y sociales en los periodos de gestión antes mencionados, para determinar si un mayor gasto implicaría una mejora en los indicadores sociales y económicos.

Iniciamos con la tasa de pobreza monetaria, la cual entre los años 2011 y 2014 pasó de 48.1% a 35.2%, es decir, se redujo en 12.9 puntos porcentuales; mientras que, en el periodo 2015 y 2017 se incrementó en 0,3 puntos porcentuales, al pasar de 35.0% a 35.3%. Para el año 2017, en términos monetarios, Loreto es la sexta región más pobre del país.

Con respecto a la desnutrición crónica en niños menores de 5 años, entre los años 2012 y 2014 pasó de 32.3% a 24.6%, es decir, se redujo en 7.7 puntos porcentuales; mientras que, en el periodo 2015 y 2017 se incrementó en 0,6 puntos porcentuales, al pasar de 23.2% a 23.8%. Para el año 2017, Loreto es la tercera región con mayor tasa de desnutrición crónica infantil, solo nos superan Cajamarca y Huancavelica.

Por el lado de la prevalencia de anemia en niños menores de 3 años de edad, entre los años 2012 y 2014 pasó de 57.3% a 59.2%, es decir, se incrementó en 1.9 puntos porcentuales; mientras que, en el periodo 2015 y 2017 se incrementó en 5,9 puntos porcentuales, al pasar de 55.6% a 61.5%. Para el año 2017, Loreto es la segunda región con mayor tasa de prevalencia de anemia, solo nos supera Puno, y si no hacemos algo para cambiar tal situación, pronto seremos la primera región con mayor tasa de prevalencia de anemia en el país.

Ahora, si revisamos el PBI per cápita de la región Loreto, entre los años 2011 y 2014 pasó de S/ 7644 soles a S/ 8532 soles, es decir, se incrementó en 11.6%; mientras que, en el periodo 2015 y 2017 se redujo en 9,0%, al pasar de S/ 8258 soles a S/ 7511 soles. Con todo ello, para el año 2017, el valor del PBI per cápita de Loreto representa un nivel similar al del año 2009; es decir, el valor monetario de toda la producción de Loreto medido en términos por persona habría retrocedido 8 años.

Adicionalmente a todo lo mencionado, entre los años 2015 y 2016 se ha deteriorado el porcentaje de personas de la PEA que registran un empleo adecuado; asimismo, para dicho periodo, la desigualdad de la población medida a través del coeficiente de Gini ha empeorado.

Como podrán observar, registrar la mayor tasa de ejecución del presupuesto no necesariamente implica una mejora de los indicadores económicos y sociales. Se debe buscar calidad del gasto, orientado a cerrar brechas, basado en evidencia empírica y sobre todo, en base a metas claras y objetivas. Cualquier otra cosa solo sirve para la foto.

 *Vicedecano del Colegio de Economistas de Loreto.

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