Competitividad Regional (1)

Mario Andre López Rojas

Tal como lo mencioné en un anterior artículo, otro de los temas tratado en el último Encuentro de Economistas, fue el de la construcción de un nuevo indicador para medir la competitividad de las regiones en el Perú, empleando estadísticas de difusión pública provistas por organismos como el INEI, la Superintendencia de Banca y Seguros, la Defensoría del Pueblo y el Ministerio de Transporte y Comunicaciones, entre otros.

Para comprender tal indicador habría que tener en cuenta lo siguiente, que la competitividad es un conjunto de perspectivas de creación de riqueza, desde una visión micro (Banco Mundial, 2015; López-García & otros, 2009); además, existen peligros de ver la competitividad como un juego de suma cero (Krugman, 1994), no obstante el punto de partida es la teoría del crecimiento (Huovari & otros, 2001). En ese sentido, lo más utilizado es la visión y análisis a través de pilares (Benzaquen & otros, 2010), aunque no existe un enfoque único (Nevima & Melecký, 2011). Por todo ello, la competitividad es un proceso de aprendizaje (Sarmiento, 2008; Ochoa & Celi, 2012) y constituye una herramienta para la toma de decisiones, en eso radica su importancia.

El cálculo de este nuevo índice sigue la metodología convencional de agregar los diferentes indicadores de manera simple, luego de ser normalizados en la escala del 1 al 10. Dicha metodología es similar a la aplicada por otros organismos que elaboran un indicador de competitividad regional en el país (CNC, IPE y CENTRUM). En los cuales, el uso de datos estadísticos es común a todos, aunque CENTRUM lo complemente con encuestas, esto último tendería a producir sesgos (Balinski & Laraki, 2007). Para este nuevo índice se emplean 30 variables que se distribuyen en 5 pilares: Entorno económico, Capital humano, Infraestructura, Institucionalidad y Medio ambiente.

En el siguiente gráfico se presenta los resultados para el año 2015, dando por resultado que Lima es la región más competitiva del país, seguida de regiones de la costa como Arequipa, Moquegua, Tacna e Ica, en tanto a la zaga se encuentran las regiones de la selva y de la sierra, aunque contrasta el avance que ha logrado Ayacucho en los últimos años.

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Si realizamos el análisis por pilares, deducimos lo siguiente:

En entorno económico, Lima encabeza el ranking con una amplia ventaja sobre el segundo (Arequipa). San Martín desplaza a Tacna del tercio superior y Loreto ocupa el puesto 22.

En el pilar de capital humano, Moquegua y Lima se alternan el liderazgo. Se observa un importante avance de San Martín, que contrasta con la caída de Ucayali; mientras que, Loreto ocupa el último lugar; esto último se explica en parte porque, según el INEI, para el año 2015 del total de la PEA de Loreto, apenas el 10,3% posee nivel educativo superior universitario, el 11,2% posee nivel superior no universitario, el 44,8 posee secundaria y un 30,3% solo posee nivel primario.

En infraestructura, Lima mantiene una amplia ventaja sobre Arequipa y ésta a su vez sobre el tercer lugar (La Libertad en 2014 y 2015). Loreto (está demás decirlo) y Huancavelica se alternan la última posición. Asimismo, este el indicador que más asemeja al ordenamiento del ranking general, vale decir que infraestructura es el pilar más importante de la competitividad a nivel de regiones. En el caso de Loreto, según la ENAHO, para el año 2015, apenas el 52,7% del total de viviendas se abastece de agua mediante red pública, tasa que es el valor más bajo de todas las regiones; solo el 33,8% del total de hogares que residen en viviendas particulares tienen acceso a la red pública de alcantarillado, con esa tasa solo superamos a Ucayali; finalmente, el 75,4% de hogares que residen en viviendas particulares tienen acceso al alumbrado eléctrico por red pública, dicha tasa es la menor de todas las regiones.

El componente de instituciones es el que posee la menor correlación con el ranking general; así, aparecen regiones como Amazonas y Huancavelica en el tercio superior debido al bajo número de conflictos sociales y un elevado ratio de número de fiscalías por cada mil habitantes. Por su lado, Moquegua se ubica consistentemente en la primera posición de acuerdo a este criterio, dejando a Lima en segundo lugar. Loreto ocupa el último lugar.

En medio ambiente, los primeros lugares lo tienen Tacna y Moquegua, aunque estaban bastante más retrasadas apenas dos años atrás. Este el único indicador donde Lima no se ubica en los primeros lugares. Asimismo, el ordenamiento que produce es sumamente variable con el de los años anteriores. Madre de Dios se ubica en la última posición, registrando un rápido deterioro. Loreto ocupa el puesto 21.

Por todo ello, en términos generales, Lima lidera y Loreto se ubica consistentemente como la región menos competitiva en los últimos 3 años. La región que más ha avanzado es Ayacucho. La región que más ha retrocedido es Amazonas.

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El ranking propuesto con el nuevo indicador contrasta, aunque no mucho, con los presentados por el CNC, IPE y CENTRUM. La principal diferencia se aprecia en el segundo y último lugar. La competitividad no es algo fácilmente modificable, pero resaltan casos como el de Ayacucho, ya que sube 5 posiciones entre los años 2013 y 2015.

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(1) En base a: Indicador de competitividad regional, Raymundo G. Chirinos, octubre 2016.

*Economista y profesor universitario.